Tom Hanks

Para ser el actor de los 20 millones de euros por película hay que reunir, como mínimo, dos requisitos: llamarse Tom y haber trabajado con Steven Spielberg.
Lo que ocurre es que ese honroso título se lo disputan Cruise y Hanks, dos avispados intérpretes que pertenecen a la misma generación -año arriba, año abajo- y ya empiezan a despuntar en nuevas facetas en el mundo del cine, como la de productor, de cara al aciago día en que el público no les quiera ver en pantalla.
Por ahora no se ha dado el caso ni con el chico de la sonrisa perfecta –arreglos incluidos-, ni con el californiano que a punto está de cumplir 50 años. Como experto en simbología y con el nombre de Robert Langdon acaba de estrenar un auténtico destroza-taquillas: El código Da Vinci.
En un cuarto de siglo "el hombre con un zapato&quo; rojo pasó una larga temporada como náufrago en una isla desierta acompañado de un amigo imaginario y también fue pasajero en tránsito en un aeropuerto, no sin antes acercarse al espacio exterior a bordo del Apolo XIII y contar la historia reciente de Estados Unidos a su manera. Ha pasado de la comedia al drama puro y duro, donde encontró el filón a explotar, convenciendo a crítica, público y compañeros.
Desde 1980, año en que rodó una inadvertida Sabe que estás sola, este californiano de aire despistado no ha dejado de protagonizar películas. En España le conocimos por su peculiar faceta de cuidador de sirenas o mejor dicho, sirena, con el rostro de Daryl Hannah. Un, dos, tres... Splash! fue su primera colaboración con Ron Howard (Una mente maravillosa), el director que se ha atrevido con la peliaguda y controvertida adaptación del mayor éxito de ventas literario de comienzos de milenio. Poco antes, el actor que luego ganaría dos Oscar por Philadelphia y Forrest Gump, protagonizó otra curiosa versión fílmica de un cómic mítico entre los jóvenes de los 80: Dragones y Mazmorras.
Dicen que el último es el mejor, al menos así lo cree Hanks, que ve en el protagonista de El código Da Vinci el papel que siempre había querido interpretar durante toda su carrera. La novela apareció en 2003, lo que quiere decir que el intérprete de títulos como La milla verde, Salvar al soldado Ryan y La hoguera de las vanidades no considera importante su trabajo al servicio de Spielberg en La Terminal y Joel y Ethan Coen en The Ladykillers.
Precisiones verbales a un lado, misterio, fantasía y polémica religiosa son los ingredientes del filme que tras pasar por Cannes llega a los cines de todo el mundo. El tándem Howard-Hanks se enfrentó al proyecto con la idea de ser fiel y respetuoso a la visión que Dan Brown plasmó en su libro. Y más le valía encarar el proyecto con firmeza ya que sonaron nombres como George Clooney y Rusell Crowe para el mismo personaje, aunque al final el director se decantó por él debido a su lado antipático y huraño, menos encantador que el de los otros dos aspirantes. Todo un halago para un actor que hace escuela, al menos en casa, y es que su hijo Colin Hanks (Orange County, 11:14, destino fatal) sigue sus pasos, lento pero seguro.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.


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