José Sancho
...Y como el emperador que, consciente de su muerte hace balance de su vida a través de un monólogo ilustrado, el hombre de escena recapitula sus hitos a sabiendas de que aún le queda mucha guerra por dar.No se acompleja ante ningún trabajo y eso le ha llevado a protagonizar tanto escándalos amorosos, pan para la prensa rosa, como películas a las órdenes de Vicente Aranda (Libertarias), Carlos Saura (Ay, Carmela!) y Pedro Almodóvar (Carne trémula) quien le puso en bandeja un papel de reparto que le valió su único premio Goya hasta el momento. Pero el polémico José Sancho también ha sido el protagonista de medio centenar de obras, y el actor que quería y se atrevía con el papel del emperador ilustrado que creía más en la fuerza de las palabras que en el puño cerrado del mandamás.
Con 18 años hizo su maleta y se trasladó a Madrid con la idea de vivir del teatro. No tardaría en entrar en el reparto de Los árboles mueren de pie. Desde aquel año, 1963, fue sumando obras como Enrique IV y El alcalde de Zalamea hasta que llegó el primer parón que le alejó de las tablas: Curro Jiménez, una serie a la que el valenciano de 62 años le guarda mucho cariño ya que ese personaje, el del Estudiante, le dio a conocer al gran público a través de la pequeña pantalla, la misma que ahora le impulsa gracia a su trabajo en Cuéntame.
Memorias de Adriano le ha supuesto regresar a un mismo texto con Maurizio Scaparro, el mismo director con el que representó la obra hace 8 años. Él, que ha sido el primer actor español en meterse en la piel de un emperador hispano, hizo que el público se levantase en los festivales de Mérida y el Grec de Barcelona. El tiempo ha pasado, pero gracias a su poderosa voz y su temple ha repetido la hazaña, esta vez en el madrileño Teatro Albéniz.
Reconoce que ahora entiende mejor el texto y es esa comprensión la que le permite trasmitir el mensaje al público de manera certera. El de Manises tiene una vida pasada a la que puede echar mano cuando quiera y en la pieza, con muchas aristas, encuentra otros matices diferentes a los que había visto en el momento de su primera representación, en 1998. Su vuelta a Adriano le ha apartado unos meses de El gran regreso, una obra en la que da vida a un padre que ve a su hijo (Miguel Hermoso) tras un prolongado periodo de distancia. Interrumpió la gira porque quería estrenar en Madrid la adaptación de la obra de Marguerite Yourcenar.Un reto más para él, que ha hecho circo, cabaret y mucho teatro de carretera.
No le van mal las cosas, pero él ve este tiempo de buenas cosechas como un paréntesis que hay que saborear. Sabe lo que es pelearse por mantener una carrera de fondo, por ejemplo en el cine, donde atesora títulos como Todos a la cárcel, Flores de otro mundo, Sexo por compasión y Los lobos de Washington.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.


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