George Clooney
Actor, director... George Clooney está a dos bandas... ¿Quieres saber porqué?
Sexy, divertido y muy listo: a los Coen les permite la licencia de jugar con él en O Brother! y Crueldad intolerable, experimenta en la industria desde su laboratorio creado con el director de cintas como Traffic y Erin Borkovich y considera que no es justo que le comparen con Cary Grant ‘ya que no está aquí para defenderse’.
George Clooney debutó como realizador con Confesiones de una mente peligrosa, primera piedra de su cine inteligente a medio camino entre el clásico irónico y la comedia gamberra. El adjetivo polifacético le queda corto: productor con ojo, director primerizo y prometedor y actor de un catálogo de joyitas (y algún que otro desacierto) como Abierto hasta el amanecer, Batman & Robin, Un romance muy peligroso y Tres reyes, sátira sobre la primera guerra en Irak que no se cansa de recomendar.
Mucho antes se paseaba por la televisión, primero Roseanne y Hermanas, luego ER: mucho le debe al pediatra Douglas Ross ‘Doc’, el papel de la serie Urgencias con el que optó en dos ocasiones al Premio Emmy y le convirtió en uno de los personajes más valorados de la pequeña pantalla.
Tocado por el mundo de la comunicación y la interpretación, George Timothy bebió de todo ello en su propia casa antes de pasar por clases de radio en la universidad y hacer teatro de aficionado: su padre Nick, periodista televisivo, su madre Nina, belleza consagrada (Miss Kentucky) metida a política, y por si fuera poco sobrino de Rosemary Clooney, conocida cantante de jazz y country, y del portorriqueño José Ferrer, Oscar en 1950 por Cyrano de Bergerac.
Portada de las revistas Vanity Fair y People, que le consideran uno de los hombres más atractivos del globo, Clooney se mantiene realista ante la aparición de las primeras señales de la edad. Se toma con sentido del humor sus canas y michelines: ‘con la madurez llegará el reconocimiento o no, como actor y creador, ya sin la tarjeta de visita que supone un buen físico’.
Última de las grandes estrellas de Hollywood en colocarse detrás de la cámara, en su nueva tarea ha estado bien asesorado por sus amigos Robert Rodríguez, Quentin Tarantino, los hermanos Ethan y Joel Coen y sobre todo por Steven Sodenbergh junto al que, con mucho olfato, montó una factoría cinematográfica de la que ha salido Solaris, Ocean’s Eleven y Ocean´s Twelve, segunda parte de la película de ladrones que en 2001 reunió a rostros y cuerpos tan deseados como los de Julia Roberts, Andy García y Brad Pitt.
En su salto a la dirección no olvida Clooney los trabajos de aquellos a los que cataloga como maestros, los que hicieron un cine crítico en la década de los 70: Martín Scorcese, Francis Ford Coppola y Robert Altman. ¿Influido por otros? No lo niega, al tiempo que tampoco deja de mirar al espionaje retratado por Mike Nichols, Sydney Lumet o Stanley Kubrick,
Vierte todo lo aprendido en Confesiones de una mente peligrosa, proyecto querido por muchos en la industria y aún más por Clooney: la historia le fascinaba al evocar el poder de la televisión y le permitía jugar con actores solventes y amigos. En su reto a la industria con películas como está también incluye Leatherheads, la comedia que dirigirá acerca de los orígenes profesionales del fútbol americano.
Activista comprometido, Clooney aprovecha su fama para apoyar campañas de prevención de enfermedades coronarias y arremeter contra la política exterior de Bush. Arnold Schwazenegger, actual gobernador de California, es uno de sus mejores amigos aunque no por ello le daría su voto, algo que iría en contra de su ideología liberal... ¿Quién dijo que los guapos son tontos?
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.


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